Comentario al Evangelio del domingo 24 de agosto de 2025, solemnidad de San Bartolomé, apóstol.

Meditados los textos del domingo XXI del Tiempo Ordinario, asumamos ahora el comentario a las lecturas de la liturgia de San Bartolomé, solemnidad en la parroquia de San Bartolomé de Barva.

A pesar de que el nombre de Bartolomé consta en todas las listas de los apóstoles planteadas por los Evangelios, así como en documentos de la primitiva iglesia, ningún texto del Nuevo Testamento se refiere directamente a su presencia entre aquellos. Recordemos que los apóstoles elegidos por Cristo, son en quienes Jesús se apoyó para iniciar el desarrollo de su Iglesia, responsables de la primera evangelización, y que sus nombres, como dice la segunda lectura de esta fiesta, están inscritos en las doce piedras que sirven de cimiento a la Jerusalén Celestial, la que baja del cielo de junto a Dios, arreglada como la novia que se prepara para su esposo. En los textos del Nuevo Testamento, sobre todo en los Evangelios, se menciona muchísimo a los cuatro apóstoles más destacados, Simón Pedro, su hermano Andrés, Santiago y Juan, hermano suyo. También en esos textos se habla, con referencias ciertamente menores, especialmente a Felipe, al otro Santiago, a Mateo y a Tomás. También hay alusiones al otro Simón y a los dos Judas, incluso el que lo entregó, aunque a Bartolomé solo se le cita junto a Felipe. 

Ahora bien, en San Juan hay algunas menciones de otro personaje que por algunas razones nos hace pensar en Bartolomé, me refiero a Natanael. Natanael aparece descrito de hermosa manera en los capítulos 1 y 21 del texto de San Juan. El primer texto menciona el momento es que Natanael recibe la primera noticia de Jesús por parte de su amigo Felipe. Natanael, que acepta encontrarse con Jesús, de paso de muestra escéptico por cuanto “de Nazaret no puede salir nada bueno”. En el encuentro, Natanael termina sorprendido por el modo como Jesús lo recibe, describiéndolo de una manera insólita, pues, la verdad, ellos no se habían visto nunca. De inmediato, Jesús derrama sobre el nuevo discípulo algunas enseñanzas sorprendentes que lo llenan de certezas hasta hacerlo exclamar: Este sí que es el Mesías. En el capítulo 21, Natanael es uno de los siete discípulos que fueron a pescar después de la resurrección y que habrían sido testigos de la aparición gloriosa de Jesús. Algunos suponen que Natanael sería el nombre de este personaje cuyo apellido podría haber sido Bartolomé, es decir, hijo de Ptolomeo. De cualquier forma, la Iglesia siempre ha tendido a considerarlos la misma persona.

Se dice de Bartolomé que sirvió como misionero en Mesopotamia y Partia, así como en Licaonia y Etiopía según algunos relatos. Otros aseguran que predicó el Evangelio en la India y que luego fue a la Gran Armenia donde habría sufrido el martirio. Se dice que rindió culto a Dios siendo desollado vivo (le habrían arrancado la piel). Para hacer eco a esa cruel tradición hemos incluido como primera lectura en la liturgia un texto del Libro de Job en que al autor asegura que cuando le arranquen la piel verá al Señor, que es su guardián. Tras el desollamiento Bartolomé habría sido decapitado y sepultado en Armenia. Sus restos descansan hoy en su basílica en la Isla Tiberina en la ciudad de Roma.

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