Domingo XVIII del Tiempo Ordinario

La semana pasada aprendimos que para Dios somos muy importantes, no sólo por nuestra sensibilidad, nuestra alma inmortal o los bienes espirituales, sino en forma total, personal, integral, es decir, para Dios somos importantes como personas, y lo somos desde el primer instante de nuestra concepción y, en adelante, por toda la eternidad. Por ello […]